Emprendedor, empezador o emperatriz


Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas. (Sir Francis Bacon)

dibujo de emperatriz Catalina II de Rusia

No me gusta la palabra emprendedor, por la connotación americanizada del concepto. Aquí siempre hemos tenido grandes exploradores, auténticos luchadores, que con tenacidad y cierta dosis de locura, han salido de su círculo natural y lo han arriesgado todo para encontrar su sitio. No olvidemos nuestra historia, básicamente expansiva.

No me gusta la palabra emprendedor, por la idea de enriquecimiento a la que se asocia. Todo ha cambiado, y dedicarse a amasar dinero como sugieren las superproducciones de Hollywood ubicadas en Silicon Valley, no encajan con nuestro estilo, muy lejos de lo artificial, y algo más solidario.

No me gusta la palabra emprendedor porque parecen los mártires del siglo XXI, que pretenden salvarnos la vida, ensimismados en su trabajo, y se dejan por el camino, olvidada, su vida personal.

No me gusta la imagen que se quiere dar del emprendedor, desde el gobierno y en los blogs, pijo y con pasta, y tan enérgico y atrevido que parece estar por encima del resto de los mortales, con más capacidad de acción que razón. En el mundo real se daría de bruces a cada paso.

Yo no soy así, y estoy emprendiendo.

Hay un esfuerzo real, constante, informativo, económico, resolutivo y creador en la tarea de emprender. Hay un montón de ideas que te rondan todo el día en la cabeza. Hay que tejer apoyos, metas que alcanzar. Pero no son motivo para indignarse. Disfruto más cada día, tomando cada decisión, que todo lo que haya podido disfrutar tomando decisiones por cuenta ajena.

Y no hay que dejar cadáveres por el camino. Solo ser perseverante y avanzar.

Pasos a seguir, y en verso:

  1. Tener muy claro lo que vas a vender. Lo que mejor sepas hacer.
  2. Analizar con quién vas a bailar. A la competencia, aliados y clientes, como si fueran parientes.
  3. Calcular del producto el coste y precio: lo que te cuesta fabricarlo, y lo que pedirás por ello.
  4. Cómo y a quien se lo vas a contar. Plan para comunicar.
  5. Si es digital, plataformas: diseño y contenido con un sólido objetivo.
  6. Atar los temas legales. No meterse en pantanales.
  7. Apuntar todas las tareas periódicas y de gestión. Van apareciendo un montón.
  8. Pasta a considerar: lo que te cueste empezar + los gastos para rodar.
  9. Solucionada la pasta y la burocracia, la startup está en marcha.
  10. Mide y analiza, y con lo que salga, acelera o sintetiza.

No soy un experto, ni el típico emprendedor, acabo de empezar. Por eso soy empezador. Y como además soy aprendiz, pues más bien empezatriz.

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2 Responses to Emprendedor, empezador o emperatriz

  1. Anónimo dice:

    Muy buen post Valentin, que lo que comiences como “empezador” lo celebremos como triunfador¡

  2. Valentin Pereiro dice:

    Gracias. Y que lo celebremos con unas buenas vieiras y un albariño.

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